Se prepara para dar el salto

Raúl quiere estar listo

Raúl quiere estar preparado por si le llega la oportunidad de entrenar al primer equipo en el futuro. El técnico se curte en el Castilla.

Raúl

Yo lo único que puedo hacer es seguir trabajando. Estoy feliz de estar en mi casa y luego ya el futuro veremos por donde me lleva o que pasará, pero ahora estoy centrando en el Castilla, en aprender yo y en intentar inculcar a los jugadores lo que yo pienso que tiene que ser el Madrid. Así voy a seguir trabajando”. Estas palabras las pronunció Raúl González Blanco en la rueda de prensa posterior al encuentro que enfrentó al filial madridista con el Racing de Ferrol. En el día en el que Jorge Valdano, el hombre que le hizo debutar hará el martes 25 años en una noche en Zaragoza, le situaba como el entrenador que debe cuidar la entidad presidida por Florentino Pérez para que en un futuro lejano, o no tanto, se siente en el banquillo del Santiago Bernabéu.

En el Real Madrid nadie esconde que Raúl es la apuesta del club. Desde que el eterno ‘7’ dio el paso de sacarse el título, la entidad estuvo ahí para formarle y ayudarle en todo lo que necesitase. Primero en el Cadete B, después el Juvenil B, donde sustituyó a un Álvaro Benito, y este año el Castilla. Ese último ascenso fue definitivo para confirmar que Raúl es el elegido, el hombre llamado a ocupar en un futuro el banquillo más exigente del panorama mundial, el del estadio Santiago Bernabéu. Pero todo a su debido tiempo.

Raúl tiene claro que antes de asumir un cargo que, si todo va por los cauces correctos, le llegará, debe aprender muchas cosas. Este año está haciendo un máster en Valdebebas. Pelear partido tras partido en Segunda B con un equipo extremadamente joven que sufre para sacar cada punto, pero que todavía no ha dejado de competir ni un solo encuentro. El gen ganador que tenía el míster en su etapa de jugador lo tienen ahora los canteranos del Real Madrid en el Castilla. Pueden ganar, perder o empatar, pero siempre dan la cara y se dejan todo hasta que el árbitro dice que ya no se juega más.

Salvo que el primer equipo sufra una debacle de tal magnitud que acabe con Zidane despedido, Raúl sabe que este año su único objetivo es aprender y formarse. Como él dice, enseñar a los jóvenes talentos que tiene a su cargo lo que significa ser jugador del Real Madrid. Pocos lo han entendido como él a lo largo de la historia y pocos han conectado tanto con una afición siempre complicada y especial que no duda en dar su amor incondicional a todo aquel que se deje el alma por defender el escudo. Y eso Raúl nunca lo negoció.

Ahora tiene que aprender muchas cosas. Los códigos del vestuario los tiene. Entiende a los jugadores, sabe lo que sienten en los diferentes momentos que se viven en una temporada. Ese apartado lo tiene superado, tal y como le pasó a Zidane cuando también se sentó en el banquillo del Castilla. Por lo tanto, su obligación es adquirir conocimientos tácticos y encontrar la manera de transmitir su idea de fútbol a los jugadores. Cuando eso también lo tenga superado, llegará el momento de dar el salto al primer equipo para disfrute de Valdano y todo un madridismo que, como el argentino, siempre vieron en la figura del eterno capitán a su Guardiola particular.

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