Supercopa de España: Real Madrid - Athletic

La madre de todas las ‘zidanadas’: quitar a Benzema en el 88′ pese a ir perdiendo

Zinedine Zidane tomó la sorprendente decisión de sustituir a Karim Benzema cuando el Real Madrid necesita un gol para empatar el partido y forzar la prórroga

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Karim Benzema se lamenta en el partido contra e Athletic. (Getty)

Zinedine Zidane tomó una inusual, sorprendente e incomprensible decisión en el partido contra el Athletic. El técnico, que se ha acostumbrado a no tocar apenas su equipo, esté como esté el partido y el propio equipo, necesitaba ir con todo en busca del gol del empate en los últimos minutos de la semifinal. En la búsqueda a la desesperada del tanto que forzase la prórroga dio entrada a Mariano, con toda la lógica del mundo. Lo extraño de la sustitución estuvo en que el jugador cambiado era Karim Benzema. Una decisión que pudo ser decisiva en los minutos finales.

Zidane había dejado, en parte, a un lado la ilógica que parece comprender únicamente él. En los últimos meses, ha apostado claramente por un núcleo de jugadores, introduciendo las variantes justas. De hecho, al galo se le acusa en muchas ocasiones de hacer tarde los cambios, algo que en esta ocasión no sucedió. Las modificaciones que hizo a lo largo del encuentro fueron a tiempo y le salieron bien. El equipo reaccionó a tiempo y llegó vivo al tramo final. Pero fue entonces cuando decidió innovar.

Cuando el conjunto madridista estaba lanzado al ataque buscando un gol que les llevase a la prórroga, Zidane decidió quitar a Benzema. El punta es el mayor protegido del técnico dentro de la plantilla. Un jugador que destaca por encima del resto de intocables en los planes del entrenador. Sin embargo, en el momento menos indicado, decidió sentarle.

El técnico francés cometió la mayor ‘zidanada’ que se pueda imaginar. Los blancos acosaban la portería de Simón en busca del empate cuando el partido agonizaba, pero decidió que la mejor opción para ello era prescindir de su estandarte en ataque para introducir a Mariano, cuando quedaban aún dos minutos más la prolongación -que se fue hasta los nueve minutos- por jugarse.

Benzema recuperó el olfato

Menos se entiende el cambio al ver el momento en el que se encontraba Benzema. Durante los 88 minutos que estuvo sobre el césped, se mostró muy activo en el ataque. Consiguió asociarse, dejó grandes detalles de calidad de los que desequilibran un partido y acercó a los blancos en el marcador, manteniéndoles con opciones de clasificación hasta el pitido final. Un gol que llegó tras empujar un balón desviado ligeramente por Iñigo Martínez, demostrando la intuición e instinto de un auténtico ‘killer’ del área.

De hecho, justo antes de ser sustituido, marcó un segundo gol que no subió al marcador por fuera de juego. Una acción en la que dio una vez más muestras de lo determinante que es su presencia sobre el césped. Karim bajó la pelota, recortó a dos defensas y le metió el balón a Simón por el palo corto.

Su insistencia en el ataque le hacía fundamental para los últimos minutos del encuentro. Sin embargo, Zidane decidió de manera incomprensible que no debía acabar el partido. Una decisión que es, cuanto menos, novedosa, dado que el técnico no suele dar descanso a su principal estrella en el ataque.

Zidane quiso dar «frescura»

A la conclusión del encuentro, como no podía ser de otra forma, una de las preguntas que se le realizó al técnico fue en referencia al cambio de Benzema. Zidane fue claro y se reafirmó en su decisión, señalando que «buscaba frescura». El entrenador madridista reconoció que quería un revulsivo para los últimos minutos, dado que se trata de dos jugadores con las «mismas características». «Buscaba frescura y un centro para un remate de Mariano. Estaba contento con Karim», concluyó el galo.

Ante la necesidad de marcar, era entendible la entrada de un rematador como Mariano. El delantero siempre ha demostrado una facilidad tremenda para atacar cualquier tipo de balón que merodea el área. Pero en un momento de extrema necesidad, no se comprende que Zidane no optase por mantener a los dos en los dominios de Unai Simón junto a Ramos, que ya se había incorporado como ariete en la búsqueda de la épica.

Las últimas decisiones del entrenador entraban dentro de la lógica, aunque en esta ocasión no sólo volvió al pasado, sino que se superó. Zizou vuelve a caer en sus incomprensibles ‘zidanadas’ y esta vez lo hace con la mayor de todas: la de cargarse a Benzema en los últimos minutos, estando a un gol de clasificarse.

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