El club cree que su ciclo está agotado y le busca relevo para junio

El Madrid da por finiquitada la era Zidane: se irá de forma amistosa a final de temporada

El Real Madrid da por cerrado el ciclo de Zidane y, salvo milagro en forma de Liga o Champions, el técnico francés se irá de forma amistosa a final de temporada

Zidane no va a dimitir y el club no quiere, de momento, tomar ninguna decisión drástica, por lo que Zizou seguirá en el banquillo blanco

El Madrid da por finiquitada la era Zidane: se irá de forma amistosa a final de temporada
zidane

El segundo ciclo de Zinedine Zidane al frente del Real Madrid ha tocado a su fin. Desde la cúpula del club blanco se tiene la certeza de que el técnico francés ya está amortizado y de que su mensaje ya no llega a la plantilla. La era Zidane en el Real Madrid terminará –de forma amistosa, eso sí– a final de temporada, salvo que un improbable milagro en forma de Liga o Champions provocara que Zizou y el Real Madrid recuperaran el amor perdido.

Pese a ello, pese al enfado por lo sucedido en la Copa del Rey contra el Alcoyano, no se contempla la opción de despedir ahora al técnico, que por su parte tampoco piensa dimitir. Por ello, lo normal es que el francés acabe una temporada que en la entidad se da por perdida, ya que son conscientes de que la Liga está «casi imposible» y que ganar la Champions con esta plantilla «sería un milagro».

Sin embargo, esta salida no sería traumática sino por las buenas y de mutuo acuerdo. Zidane, como ya hizo de jugador cuando se retiró, no peleará por cobrar el año que le queda de contrato (firmó hasta 2022) sino que se marcharía sin indemnización. Esa es la idea del club, que pretende que sea una salida elegante, dejando además abiertas las puertas por si el francés quiere volver en un cargo similar al que tuvo al principio como asesor del presidente.

Lo vivido en Alcoy en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey ha podido ser un fin de ciclo anunciado, que nadie quería ver, que la Liga del coronavirus aplazó, pero que parece terminará sucediendo. La sensación es que Zidane ya no puede sacar más de un equipo que ha llenado de gloria, pero que lleva tiempo dando señas de agotamiento.

El enfado en la cúpula tras la eliminación copera es notable. No logran entender cómo esos jugadores y ese entrenador no fueron capaces de ganar a un rival de Segunda B que terminó el partido con 10 jugadores sobre el césped. La directiva es consciente de que hay que tomar decisiones, pero estas no llegarán hasta final de temporada salvo que la situación se vuelva insostenible. 

En el club saben que relevar ahora a Zidane posiblemente no sea la solución, ya que el problema es mucho mayor. El galo es parte de esta delicada situación, pero la plantilla también queda señalada. Por ello, el Real Madrid apuesta en estos momentos por esperar a que termine el curso para después tomar decisiones. El objetivo es que Zizou se vaya de la mejor manera posible, aunque el desgaste de los próximos meses lo puede complicar todo. Luego, la entidad se tiene que preparar para dar salida a varios futbolistas que han sido protagonistas de una de las épocas más doradas de la entidad, pero que hace tiempo que ni están ni se les espera.

Dos de estos futbolistas que tienen que hacer las maletas, aunque no los únicos, son Marcelo e Isco. Ambos titulares en el fracaso de Alcoy y que no dieron la talla, dejando claro que hace tiempo que su nivel parece no alcanzarles para jugar en el Real Madrid.

Sin mensaje

Da la sensación de que Zidane ha perdido ese carisma, ese aura e incluso esa flor que le acompañaba. Esa facilidad que tenía para contagiar. Aquella prórroga de Milán, antes de jugarse una Champions contra el Atlético de Madrid, es el ejemplo perfecto. Frente el Alcoyano prácticamente ni abrió la boca tras los 90 minutos reglamentarios. Quién sabe si superado por la situación o porque sabe que de donde no hay tampoco puede sacar mucho. Sea una cosa o la otra, la realidad es que su mensaje lleva tiempo sin calar en un vestuario dividido con el galo. Él asegura que a sus jugadores les sigue llegando su idea, pero la realidad dice algo bien distinto.

Parte de la plantilla, la vieja guardia, los que dominaron Europa a su antojo, están con el galo, pero los jóvenes no le terminan de comprender. El último ejemplo es Ödegaard, que harto de la falta de minutos ha pedido salir en este mercado de invierno, algo que en estos momentos el club ni se plantea, pero hay muchos más. Odriozola, Militao, Lunin, Mariano y un largo etcétera de futbolistas que tienen un papel totalmente secundario y que poco a poco han ido perdiendo la confianza ante la falta de oportunidades. «Es imposible que ningún joven le valga», aseguran fuentes internas del Real Madrid.

La situación en el Real Madrid es delicada. Estamos en el primer mes de un 2021 que ha comenzado torcido, ya que en seis días los blancos han perdido dos títulos. Demasiado para un club de esta grandeza. Pero nadie va a tomar decisiones en caliente, por mucho que apetezca. La idea, salvo que todo empeore notablemente, es esperar a que se acabe la presente temporada y que obre un milagro que nadie espera ahora mismo para terminar celebrando. La Liga está difícil y en la Champions no son para nada favoritos, pero cosas más raras se han visto en el mundo del fútbol.

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