Supercopa de España: Real Madrid – Athletic

Un Madrid sin plomo

real madrid athletic
El Athletic derrotó 2-1 al Real Madrid.
  • Látigo Serrano

Está claro que este Real Madrid no es súper, es sin plomo. Otra vez la falta de gol penalizó a los de Zidane en la semifinal de la Supercopa ante el Athletic a la que entraron fríos y despistados. El Athletic se fue 2-0 al descanso con doblete de Raúl García pero los blancos merecieron empatar en la segunda mitad. Dos palos de Marco Asensio y varias ocasiones falladas hicieron insuficiente el gol de Benzema.

Como los estudiantes de la Ley Celaá Zidane le ha cogido el gusto a eso de repetir. El técnico, otrora un fan de cambiarlo todo de sitio como una ama de casa aburrida, ha decidido ser más conservador que un notario de Burgos. Después de la odisea de viaje a Pamplona el Real Madrid se plantaba en Málaga, una territorio caribeño en medio de Filomena, para jugar la semifinal de la Supercopa con los mismos once que jugaron ante Osasuna.

Tiene pinta de que Zidane los va a poner hasta que revienten. Hazard se ha ganado la camiseta de titular sólo por su currículum y Lucas Vázquez es el chico para todo. Salió bien el Real Madrid a La Rosaleda, estadio de Primera, y Modric dio el primer aviso a los 7 minutos con un disparo de exterior marca de la casa.

Cinco después llegó la primera ocasión clara del Real Madrid. Casemiro asistió a Hazard con un pase sutil como una toallita húmeda. El belga se había acomodado en la posición de falso nueve, encimado por Unai Núñez. El Hazard del Chelsea habría controlado el balón y marcado gol. El del Madrid se limitó a pedir penalti… y puede que hasta lo fuera.

En el 17 el Athletic, que había salido muy valiente con una presión altísima, penalizó un fallo en la entrega de Lucas Vázquez. El gallego estuvo en la luna y regaló la pelota a un rival. También erró Varane, que se comió la asistencia de Dani García al desmarque de ruptura de Raúl García. Ramos y Courtois llegaron tarde y el navarro, antimadridista donde los haya, gozaba al marcar con habilidad el 0-1. Al Madrid le tocaba remar para variar.

Zarpazo del Athletic

El tanto no cambió los planes de Marcelino, que siguió con la presión muy alta en la salida del balón y el repliegue cuando el Real Madrid conseguía llegar al campo del Athletic. Como hizo Asensio en el 25 después de una maniobra por la derecha que culminó con un disparo tocadito y desviado. Los blancos sabían que el partido estaba por fuera como la teta de Sabrina.

Otra vez por el costado derecho encontró una autovía despejada el Real Madrid. Modric vio a Lucas Vázquez, que la puso por abajo al área. Allí llegó Asensio pero su disparo defectuoso, desviado por un defensor del Athletic, no encontró un final feliz.

Tampoco Lucas Vázquez en otra jugada desgraciada en el minuto 36. Primero porque se comió un centro de Muniain fácil de despejar de cabeza. Después, porque sujetó a Iñigo Martínez con tal descaro que el penalti hasta debió sonar. El colegiado no lo dudó, se fue al punto de penalti y Raúl García ejecutó desde los once metros. Pues 2-0 y Courtois de portero. Que evitó el 0-3 en el último minuto de la primera parte gracias a una mano prodigiosa a Iñaki Williams, que había arrancado en fuera de juego.

El resumen del primer tiempo podría trazarse, así a brocha gorda, sobre la diferencia de intensidad de ambos equipos. El Athletic quería, el Real Madrid pasaba. Previsible con la pelota y perezoso sin ella. Ni duelos divididos, ni atención en los desmarques, ni concentración, ni jugadores capaces de echarse a la espalda a un equipo que trasmitía (otra vez) una preocupante falta de interés en según qué partidos o según qué competiciones.

El Madrid reacciona… tarde

En el descanso Zidane puso a calentar a Nacho. Todo apuntaba a que las molestias de Sergio Ramos en el calentamiento habían ido a peor. Pero no. El sustituido fue Varane, que no levanta cabeza en el Real Madrid desde la aciaga noche de Mánchester.

El Athletic llegaba a la segunda mitad con la semifinal medio ganada. De su actitud dependería si la perdían en el segundo acto. El Real Madrid seguía jugando el fútbol parabrisas de Kroos a Modric, de Modric a Casemiro, de Casemiro a Kroos… Sólo las atolondradas subidas de Mendy ponían algo de incertidumbre en la bien colocada zaga del Athletic.

Pudo llegar el 0-3 si Munain hubiera acertado con su cabezazo el centro medido de Asier de Marcos desde la derecha. Ramos y Nacho perdieron sus respectivas marcas y el centro era medio gol. Respiró Zidane, sabedor que un tercer gol arruinaba cualquier esperanza, por pequeñísima que fuera, de remontada.

La que pudo haber tenido Marco Asensio en un maravilloso disparo desde la frontal que lamió por fuera la red de Unai Simón. Había sido la ocasión más clara del Real Madrid en toda la semifinal y llegaba al filo de la hora de partido, justo cuando a Zidane le sonó la alarma del Iphone para poner a calentar a Vinicius y Valverde.

Un minuto después de la hora otra vez la tuvo Asensio después de la primera jugada decente del Real Madrid en todo el partido. Kroos y Hazard cosieron una pared maravillosa, el belga asistió a Asensio, cuyo disparo seco de primeras se estrelló contra el poste derecho de Unai Simón. Definitivamente, los de Zidane habían metido una marcha más al partido. El técnico del Madrid apostó en el 67 por un doble cambio: Vinicius por Hazard, más intrascendente e n este equipo que Irene Montero en el Gobierno, y Valverde por Modric.

Arreón a la heroica

De nuevo Asensio mereció el gol después de otro disparo de media distancia que se estrelló esta vez contra el larguero del Athletic. Agua. Otra vez la falta de gol penalizaba al Real Madrid. Sí lo tuvo Benzema en el 72 después de otra buena jugada coral del equipo blanco. El asistente levantó la bandera y anuló el gol. El VAR lo chequeó. Se tomó su tiempo… y dio validez al gol. Se lo habían merecido los de Zidane después de un notable cuarto de hora en el que acumularon varias llegadas y un par de postes.

El Real Madrid atacaba en estampida. Los leones permanecían enjaulados en su área. Calentaba Mariano. Es lo que hay ahora que Jovic se ha vuelto al Eintracht. A los blancos les quedaba una contrarreloj de diez minutos para meter un gol. Y no encajar ninguno más, algo que evitó Courtois en una grandísima mano en el uno contra uno con el recién salido Villalibre.

Benzema, que se había presentado tarde a la semifinal, volvió a marcar aunque esta vez sí que estaba en fuera de juego claro. El Real Madrid había olido la sangre, pero demasiado tarde. Sergio Ramos tuvo el 2-2 en su cabeza pero le cobraron falta y cabeceó fuera.

Zidane enloqueció con su último cambio: Mariano… ¡¡¡por Benzema!!! Su táctica era colocar al dominicano al lado de Sergio Ramos y bombear balones. Obviamente, no funcionó. Los centros del Real Madrid eran gominolas que se comían con avidez los centrales del Athletic, que vivieron unos minutos finales de sufrimiento, incluidos los seis de prolongación. Al final los leones rubricaron su pase a la final de la Supercopa donde se las verán con el Barça ya veremos si con o sin Messi.

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