Los blancos siguen muy enfadados con la Liga

Tebas presionó al Madrid para viajar a Pamplona garantizando que el Atlético-Athletic se jugaría

tebas
El Real Madrid tiene un enfado mayúsculo con Javier Tebas.

El culebrón por el viaje del Real Madrid a Pamplona no ha terminado. Los blancos continúan muy enfadados por las maniobras que hizo el presidente de la Liga, Javier Tebas, para asegurarse que disputaran ese encuentro en El Sadar, aunque ni mucho menos se diesen las condiciones adecuadas. Zinedine Zidane y varios jugadores ya manifestaron su descontento por una situación en la que consideran que fueron engañados.

El tema de fondo es que el Real Madrid, de buena fe, cambió las fechas previstas para su viaje a Pamplona –el sábado por la mañana– adelantando su viaje a la tarde del viernes para asegurarse poder llegar a Pamplona. Después de entrenar a primera hora de la tarde en Valdebebas, los blancos se encaminaron al aeropuerto de Barajas, donde permanecieron en pista casi tres horas a la espera de luz verde para partir con destino a Navarra.

Las pistas, especialmente las de despegue, estaban totalmente impracticables para emprender el vuelo, pero el piloto y el club asumieron el riesgo cuando hubo un mínimo margen para abandonar el aeródromo madrileño. Durante esas horas de incertidumbre, con los jugadores enfadados por la situación, la entidad mantuvo contactos con la Liga, quien fue la que insistió con vehemencia para que el viaje no se cancelase.

La organización de Tebas estaba empeñada en que el partido de los blancos se debía jugar sí o sí y presionó a unos directivos madridistas que tuvieron noticias de que el avión del Athletic de Bilbao puso rumbo para la capital de España pasadas las 20 horas. La Liga notificó de este hecho al equipo blanco y hasta garantizó que el partido previsto para las 16:15 el sábado en el Wanda Metropolitano se iba a celebrar sin ningún problema al disponer esta instalación de un césped con calefacción.

Presionados a volar

El Madrid se vio en la encrucijada de tener que viajar sí o sí, aunque realmente nadie quería hacerlo por el riesgo que conllevaba salir de Barajas en unas condiciones de nieve extremas. El piloto finalmente accedió a hacerlo siendo el último avión en partir en más de 48 horas del aeropuerto madrileño consiguiendo aterrizar antes de las 23 horas en Pamplona.

La sorpresa vino para la expedición blanca al aterrizar. Los blancos se encontraron con que el Athletic finalmente no había podido aterrizar en Madrid y que su plan B de aterrizar en otro aeródromo cercano tampoco se había llevado a cabo decidiendo finalmente regresar a casa una vez que supieron que les cancelarían el partido.

El Madrid, utilizado como un conejillo de indias, aterrizó en Pamplona cansado y sobresaltado por todo lo acontecido. El enfado en la expedición fue en aumento al solicitar que el partido se adelantase el sábado a una hora que no tuviese previsión de nevada como las 21 horas. Después de quedar vacante las 16.15 del Atlético-Athletic, la entidad blanca consideraba que era lo mínimo que Tebas y cía debían hacer para compensarles por todo. La respuesta fue no de plano.

En un césped en condiciones infames, blando y resbaladizo, Tebas tuvo el espectáculo que se buscó con un raquítico empate sin goles. El presidente, como ya ocurrió en la anterior crisis sanitaria con el caso Fuenlabrada, no estuvo a la altura de alguien que cobra más de tres millones de euros y una organización que mueve miles de millones al año. Los blancos, casualidad o no, salieron muy perjudicados en su carrera por la Liga tras verse obligados a disputar un partido donde por ir de buena fe salieron escaldados.

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